Récord en el estrecho a nado

¿Quién le pondrá el casacabel (fiscalía) al gato?

La última gran aventura de David Meca

Nandrolona. Sentencia del Tribunal de Estrasburgo.

Travesía de Gibraltar

David Meca Show

En la direcció que sigue, encontramos:
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Tiburón Meca : El ultrafondista catalán completó con éxito la travesía Alicante-Eivissa, 110 kilómetros a nado, en menos de 26 horas



Barcelona.- David Meca añadió ayer otra hazaña, la más impresionante, a la larga lista de travesías imposibles a través de mares, lagos y ríos. El nadador ultrafondista de Sabadell, que el próximo 1 de febrero cumplirá 32 años, se convirtió en el primer humano en unir a nado, de forma individual y sin descanso, la península con la Islas Baleares.


A pesar del frío, de las corrientes, de las picaduras de las medusas, de una hipotermia y de un principio de congelación en el hombro izquierdo, que obstaculizó las últimas horas de la travesía, Meca cubrió los 110 kilómetros entre el Cabo de San Antonio, en Xàbia (Alicante) y el puerto de Sant Antoni de Portmany, en Eivissa, en 25 horas y 52 minutos.

LLEGADA DRAMÁTICA

El tiburón catalán había empezado a nadar poco después de las nueve y media de la mañana del día anterior y, 22 horas y media después, ya tocó tierra ibicenca, el islote de Ses Bledes. Sin embargo, a pesar de haber cumplido con el objetivo y de las precarias condiciones físicas en las que ya se encontraba, decidió seguir hasta el puerto de Sant Antoni, donde le aguardaban un millar de personas.

Esta última parte fue la peor. Meca apenas podía impulsarse con el brazo izquierdo, debido a la congelación del hombro, y tardó varios minutos en recorrer los últimos metros. Una vez tocado puerto, fue ayudado a salir del agua por miembros de la Cruz Roja. El nadador, que no perdió el sentido en ningún momento, presentaba la cara muy inflamada, a consecuencia de las picadas de medusa y de la sal, y no se tenía en pie. Fue trasladado inmediatamente al hospital Can Misses de Eivissa, donde ayer permanecía en buen estado, aunque con evidentes signos del lógico agotamiento.

ATENCIONES EN EL HOSPITAL

La temperatura facial del nadador cuando salió del agua era de 32 grados, cinco menos de lo habitual. Los médicos le inyectaron suero más caliente de lo normal para acelerar su recuperación. Meca también sufría síntomas de congelación en el hombro izquierdo. Sin embargo, su temperatura corporal era normal y respondía con fluidez a lo que le preguntaban los médicos.

Los análisis de sangre y orina a los que fue sometido también dieron resultados dentro de la normalidad, sin reflejar descompensaciones graves a pesar del esfuerzo realizado por el deportista. Se esperaba que esta noche pasada el nadador pasara a planta y que los responsables médicos del hospital puedan darle de alta hoy mismo, tal como estaba previsto en un principio.

Será hoy, si todo va bien, cuando el propio nadador podrá explicar en primera persona los pormenores de la aventura. Ayer lo hicieron lo padres del protagonista. "Mi hijo tiene una fuerza que es demasiado, raya con lo imposible", aseguró María Dolores Medina, madre de David, que aguardó la llegada de su hijo en Sant Antoni. El padre, José, en cambio, se pasó toda la travesía animando a David desde una de las embarcaciones de asistencia.

"Pasamos momentos de verdadero miedo", confesó José Meca. "En especial, cuando vimos una aleta que parecía de un tiburón, pero finalmente resultó ser un pez luna".

Durante la travesía, David Meca perdió 8 kilos de peso, casi los mismos que se había obligado a engordar en las semanas previas para tener grasa corporal con la que protegerse del frío y soportar el desgaste energético. A través de más de un millón de brazadas, el heroico nadado vallesano cubrió los 110 kilómetros en poco más de un día, estableciendo un precedente muy difícil de superar o de igualar.

Una travesía similar en el Mediterráneo sólo se había producido en 1994, pero tuvo otras características. Cuatro nadadores de Reus (David Baeza, Àlex Casanovas, Iñaki Díez y Jordi Cervera) se relevaron cada dos horas durante más de dos días (55 horas y 22 minutos en total) para recorrer 200 kilómetros entre Sóller (Mallorca) y la playa de la Comandancia de Tarragona.

"¿PERO NO HAY UNA LINTERNA?"

Si algo teme David Meca, quizá lo único, es la oscuridad en alta mar. Las 14 horas nocturnas que pasó durante la travesía fueron un infierno para el tiburón transmediterráneo, lo que no le impidió culminar con éxito un recorrido histórico y sin precedentes, pero tremendamente duro. Un reto que estuvo a punto de abandonar a las cuatro de la madrugada del jueves, segundo día de nado.

Cansado, dolorido y con la picadura reciente de una medusa en el rostro, el nadador se acercó a la embarcación donde iban los médicos y les dijo que no podía más, que quería abandonar. Entre todos le convencieron para que no desistiera de un intento que tenía en mente desde hacía dos años.

Meca, que se nutrió de plátanos y de bebida isotónica cada 20 minutos (consumió casi 30 litros), tuvo que ser inyectado en pleno esfuerzo para evitar vómitos y también para tratar el principio de congelación en el hombro izquierdo. Pero, más que el frío, lo peor fue la oscuridad. Durante un buen rato, los focos de las embarcaciones no funcionaron. "¿¡Pero no hay ninguna linterna!?", gritó el nadador. Uno de los yates acompañantes, tras cargar la batería del foco, le pudo escoltar con un haz de luz. Las luces autónomas de las cámaras de televisión también ayudaron por momentos a paliar la oscuridad.

"Este ha sido el momento de mayor peligro", aseguró José Meca, el padre del nadador. "En el mar te puedes encontrar con muchas sorpresas, incluidos restos de madera flotando". Con la llegada del día, el tritón tuvo fuerzas para tocar el islote de Ses Bledes y, después, proseguir hasta Sant Antoni de Portmany.

Lo peor había pasado, pero la huella de la peligrosa aventura era evidente en el cuerpo del ultrafondista. A medianoche, poco después de hablar incluso con periodistas que seguían la prueba, comenzó a perder sensibilidad en las manos. Luego comenzaron a hacerse evidentes principios de hipotermia, el problema del hombro, y Meca salió del agua con la cara visiblemente hinchada y amoratada.

Pero nada pudo con la voluntad mostrada antes de la salida: "Si no tardamos 20 horas, serán 30 o 40, pero voy a luchar hasta el final".

35 TÍTULOS

Meca, un polifacético nadador que también ha hecho incursiones en la televisión, el cine y la moda, logró ayer engordar su ya impresionante palmarés. En su historial atesora 35 campeonatos internacionales, incluidas cuatro medallas en Mundiales en aguas abiertas. En el 2003, fue 2° en los 25 kilómetros y 3° en los 10 kilómetros en Barcelona. El año pasado, en Montreal, ganó en la distancia más larga.

El único lunar fue un positivo por dopaje de nandrolona que la federación internacional le imputó en enero de 1999 y que castigó con cuatro años. El nadador logró que le levantaran la sanción en abril del 2000.
Fuente: El Periódico

Joan Carles Armergol, 06-01-2006

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Veamos las deducciones.

Tenemos que:

"Una travesía similar en el Mediterráneo sólo se había producido en 1994, pero tuvo otras características. Cuatro nadadores de Reus (David Baeza, Àlex Casanovas, Iñaki Díez y Jordi Cervera) se relevaron cada dos horas durante más de dos días (55 horas y 22 minutos en total) para recorrer 200 kilómetros entre Sóller (Mallorca) y la playa de la Comandancia de Tarragona."

Estos cuatro caballeros necesitaron 3.322 minutos para recorrer 200 Km. en unas condiciones óptimas de natación con esfuerzos de 2 horas y descansos de 6 horas. No nos explican si utilizaron trajes de goma, ni en la época del año que llevaron a cabo su hazaña. Suponemos que escogieron meses cálidos para no tener que llevar pesos adicionales, ni impedimentos como es el traje de goma.

Nuestro maravilloso showman, con todos los impedimentos posibles, hubiese hecho el mismo recorrido en 18.271 minutos, es decir, en 30 horas y 45 minutos. En lugar de 55 horas y 22 minutos lo hubiese hecho en 30 horas y 45 minutos. ¡Increíble! Yo no me lo creo.

Visto de otra manera, nuestro maravilloso showman necesitó 840 minutos, es decir, 14 horas, para nadar la distancia de 75 Km.

Los cuatro nadadores de Reus hubieran necesitado 20 horas y 45 minutos para recorrer la misma distancia de 75 Km.

A buen entendedor pocas palabras basta




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